En una rueda de prensa de Bush en Irak este fin de semana, uno de los periodístas lleno de odio y al grito de: "¡Toma un beso de despedida, pedazo de perro! le lanzó, con bastante precisión, sus catiuscas a la cara.
El bueno de George W. demostró entonces que tiene unos reflejos de gato, a las pruebas me remito:
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Puedes expresar lo que quieras, pero sin faltar ni insultar.