
El caso es que una vez más gran parte del equipo técnico y algunos de los actores protagonistas, han mostrado al director su disconformidad a trabajar con el polémico actor. Tanta ha sido la presión que estos hombres han ejercido sobre el director (supongo que le habrán dicho, o él o yo) que Phillips no ha tenido más remedio que buscar un sustituto para el personaje que finalmente encarnará Liam Neeson.
En declaraciones de Todd Phillips:
"Pensé que Mel habría tenido grandes momentos en la película y tuve todo el apoyo de Jeff Robinov y su equipo. Pero me doy cuenta de que el cine es un esfuerzo de colaboración, y con esta decisión en última instancia, no tenía el pleno apoyo de mi elenco y de mi equipo".
Mel Gibson ha pasado a ser uno de los personajes más odiados del panorama cinematográfico americano. Sus altercados personales (agresiones a su mujer, alcoholismo, comentarios racistas y fascistas) parecen tener mucha más relevancia que su nivel profesional.
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